Monté el rastreador en mi BMW R1250RT para poder volver a recorrer todas mis rutas. Este año viajé por Alemania, Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia, llegando hasta el Cabo Norte. En Suecia tuve que aparcar la moto en la calle, justo al lado de un parque donde se alojaban personas sin hogar. Por ese motivo, reduje el radio de la geovalla y activé las notificaciones de alarma. Por suerte, no ocurrió nada y nadie manipuló la moto.
Incluso en otras ciudades desconocidas, mientras exploraba a pie, siempre podía ver exactamente dónde estaba aparcada mi motocicleta.
Ahora, al mirar atrás, puedo revisar con todo detalle cada jornada de viaje y utilizarla para mi libro de fotos. Esta inversión ha merecido realmente la pena.
*Traducido del alemán
