Mi hijo mayor, Erik, empezó el colegio este año. Ya el segundo día fue lo suficientemente valiente como para ir solo en autobús —a diferencia de mí, que sinceramente no me sentía nada cómodo con ello.
Lamentablemente, el servicio de autobuses no es muy fiable. A menudo llega tarde y, en ocasiones, los conductores ni siquiera conocen bien la ruta. Esto puede dar lugar a situaciones en las que se toman caminos completamente distintos y los niños acaban bajándose en lugares totalmente diferentes. En nuestro pueblo hay paradas de autobús en ambos lados de la calle, así que si el conductor va en dirección contraria, a veces los niños tienen que bajarse en un sitio completamente desconocido para ellos.
Por suerte, siempre puedo ver exactamente dónde se encuentra mi hijo. (Y de paso, también puedo tranquilizar a algunas de las otras “mamás de niños del autobús”). La localización se actualiza casi en tiempo real, lo cual es de gran ayuda para nosotros. Además de Erik, también tengo gemelos —uno de ellos tiene síndrome de Down y una discapacidad grave—. He configurado la app para recibir una notificación en cuanto Erik entra en una zona concreta de su ruta en autobús. De este modo, los gemelos pueden terminar tranquilamente su siesta de la tarde mientras yo salgo a esperar a mi hijo para darle la bienvenida a casa.
Ya he recomendado el PAJ GPS dentro de nuestra comunidad de síndrome de Down, ya que algunos niños tienden a escaparse. El dispositivo PAJ es muy robusto y la duración de la batería parece interminable, lo que lo hace perfecto para el uso diario.
Gracias por ofrecerme una herramienta de seguridad tan valiosa —y por darle a mi hijo un extra de libertad.
*Traducido del alemán
