Érase una vez en Leros…
Durante tres semanas me estuve preparando para uno de los grandes objetivos de mi vida: correr un maratón. Nunca antes había corrido un maratón completo. Sí, varios medios maratones, pero el maratón era territorio totalmente desconocido para mí.
El 23 de octubre de 2024 llegó por fin el momento. Con dudas rondando mi cabeza y un nudo en el estómago, me puse en marcha. No había público, ni puestos de agua, ni las habituales bandas de samba animando a los corredores.
La primera parte de la ruta me llevó hacia el norte de la isla, pasando por el aeropuerto —o mejor dicho, el aeródromo (un solo edificio y una única pista)— hasta llegar a la playa más septentrional, Blefouti.
De regreso al principal puerto natural de la isla y a la zona sur de Aegialis, ya había completado los primeros 22 km.
A continuación, continué hacia el sur en dirección a Xirokampus. Tras pasar varias tabernas locales y la playa cercana, llegué a la llamada “Iglesia del Cangrejo”, que marcaba mi punto de giro.
Desde allí, la ruta ascendía hasta Scoumparda, la montaña más alta de la isla con 330 m, que aparece en la imagen. Este desvío era necesario, ya que el tamaño reducido de la isla —apenas 15 x 2 km— no ofrece distancia suficiente para un maratón completo 🙈.
Tras innumerables curvas por un camino de grava, alcancé finalmente la cima y fui recompensado con una vista impresionante hacia el norte. Sin duda, este no era un maratón típico: el terreno de la isla apenas ofrece tramos rectos o llanos. Y como era mi carrera personal, parar a descansar simplemente no era una opción.
El descenso, como era de esperar, tampoco fue fácil. Después de 35 km, mis muslos, rodillas y pantorrillas empezaron a quejarse claramente 🤪.
Pero sin esfuerzo ni fe en el objetivo, no hay recompensa. Tras 4,5 horas y unos 800 metros de desnivel acumulado, llegué por fin a mi destino: mi alojamiento 🥳.
No hubo comité de bienvenida, ni buffet, ni medalla. Solo nuestro gato de la casa reconoció mi hazaña y la celebró con una sesión de mimos especialmente larga ☺️.
Fue una sensación liberadora y maravillosa haber alcanzado por fin un objetivo que me había marcado a mí mismo.
Gracias a PAJ, pude explorar la ruta poco a poco durante mis tres semanas de entrenamiento en la isla y prepararme a la perfección para el “correr de mi vida” 🙏.
*Traducido del alemán
