Utilizo el rastreador todos los días para asegurarme de que mi hijo llegue a casa desde la guardería de forma segura y puntual. Normalmente siempre tarda exactamente el mismo tiempo en volver caminando, pero un día noté que de repente necesitaba 5–10 minutos más cada día.
Eso despertó mi curiosidad, así que activé las funciones de paradas prolongadas y marcadores de ubicación. Pronto me di cuenta de que siempre se detenía en el mismo punto exacto.
Una tarde decidí averiguar qué estaba pasando y fui yo mismo a ese lugar. Al llegar, descubrí el motivo de los retrasos: dos pequeños gatitos estaban jugando entre los arbustos.
En casa, le pregunté al respecto. Con una sonrisa pícara, confesó:
«Juego con los gatitos todos los días antes de volver a casa».
*Traducido del alemán
