El 17 de abril de 2024, zarpamos desde Workum, en los Países Bajos, rumbo a España con nuestro catamarán. El viaje comenzó de forma turbulenta y con frío. Gracias al PAJ GPS, amigos y familiares pudieron seguirnos constantemente. Cada vez que cambiábamos de rumbo o atracábamos en un puerto, recibíamos preguntas e incluso consejos útiles. Las experiencias vividas darían para escribir un libro.
PAJ GPS solo nos falló una vez —de forma comprensible— en el Golfo de Vizcaya. Por lo demás, este dispositivo fue un compañero fiel, con una batería de duración increíble, un servicio de atención excelente que me ayudó en varios momentos y la tranquilidad de saber que, si alguna vez nos robaran nuestra propiedad, podríamos localizarla.
*Traducido del alemán
