Nos robaron el coche y, como nunca fue recuperado, recordé haber visto su anuncio y decidí buscarlos en internet. Encontré rápidamente su página web y un número de teléfono para realizar consultas. Llamé y quedé absolutamente encantado con el asesoramiento recibido. En aquel momento tenía 69 años y no era especialmente experto en tecnología, pero el empleado me explicó todo con paciencia y de forma muy clara.
Aunque ya había decidido comprar, todavía había algunos puntos que quería aclarar. Por eso contacté con la policía para preguntar si buscarían un vehículo si se les facilitaban coordenadas GPS; su respuesta fue: «Sí, eso es realmente muy útil». Mi compañía de seguros del coche también reaccionó de manera positiva.
En ese momento todo estuvo claro: quería tranquilidad, así que pedí el rastreador de PAJ GPS. Todo el proceso —desde la entrega y el pago hasta la renovación del contrato— transcurrió sin problemas y de forma completamente fluida.
Fue una buena decisión.
*Traducido del alemán
